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Por los montes santiagueños sigue sonando el violín
El violín de San Francisco, dulce como el piquillín
Su corazón se quedó aquí, en el lugar que él tanto amó
Porque una flor, cuando él llegó, allí nació y perfumó
San Francisco de los montes
Nuestro señor, señor de la fe
Santo Francisco Solano, danos tu amor y tu fe
Y que todo santiagueño siempre se acuerde de Dios
Es un violín su corazón, que da calor igual que el sol
Santo de paz, hijo de Dios, su bendición nos guiará
San Francisco de los montes
Nuestro señor, señor de la fe