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Y fue el día de San Eusebio
Un dieciséis de diciembre
Que el sol reposó en Santiago
Y ardieron sueños de reyes
Y ambiciones desmedidas
Y ardió hasta el diecisiete
Crestas de gallos ardían
Por la educación ausente
Por la salud en terapia
Por la vida y por la muerte
Y otras cosas sagradas
De San Lázaro era el día
De entre las justas cenizas
Como ave de sal herida
El escarmiento se alzó
"¡Levántate y anda, Santiago!"
Gritó el pueblo, voz de Dios
"¡Levántate y anda, Santiago!"
Y Santiago se levantó
Cuidado los que se creen amos
De mi pueblo y de sus sueños
Cuidado que el santiagueño
Está indignado y de pie
Mira cómo está mi gente
Mira cómo está mi pueblo
Mira cómo está la vida
Hoy quedando sin consuelo
Impotencia de ser libres
Impotencia de ser fuertes
Corazones insensibles
Van matándolo a mi pueblo
Sólo Dios, mi Señor
Sólo tú puedes salvarlo
Déjanos otra vez
Con mi pueblo sonreírlo
Los recuerdos me hacen daño
Los recuerdos mortifican
Corazón lleno de ausencias
Sufrimientos que marchitan
No hace mucho aquí en mi pueblo
La alegría de mi gente
Transitaba por las calles
Se vivía alegremente
Oh, mi Dios, mi Señor
Ruega por todos los hijos
Que ya están, que vendrán
No quiero que sean sufridos
Ya vendrán otra vez
Esos tiempos florecidos
No estarán nunca más
Esos que nos han herido
No estarán nunca más
Esos que nos han herido