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¿Cuántas veces te pedí
que no me llamaras
más por ese nombre?
¿Cuántas veces te pedí
que no me miraras
con esos ojos de hombre?
La tierra vomita los huesos ocultos de la última guerra
y la lluvia no llega
pa limpiar toa' la sangre del suelo que pisas.
Me encierro a buscar y a quitarle el polvo a antiguas sonrisas
y ya te echo de menos;
el rechazo que aumenta y me tiene por tierra.
Tu cólera me hunde contigo al infierno en el que estás entrando,
sentirme sola ahora
me aterra, me aleja y me calla llorando.
Abriendo mis heridas, alma mía
me curo el dolor de tu cobardía,
aún me pesa esa celosía.
No puedo más, no puedo más...
Tu rabia y tu tremenda hipocresía
me ahogan mis latidos cada día,
por más que lo evite estoy resentida.
No puedo más, no puedo más
(aaah)
(Yo no apuesto)
(por algo pequeño)
(cuando tengo un sueño)
(que me vuelve loca)
Llanto intermitente como lluvia tropical,
que se hace charco, y con el sol se esfuma.
La calima de la vida, ya, vida ansiedad.
Correrse por correrse es forzar aún más la bruma.
Escribiendo poesía mientras suena trap barato
disfruto la noche sin el estruendo de la vida un rato,
el aliento de tu cólera pudrió cada rincón,
los "daddy issues" en mi cara rompiendote tu colchón, yo.
Se levanta con lágrimas a sus ojos cosidas,
ayer de plata, hoy de cobre;
la alquimia del dolor.
Su voz celestial consiguió hacerse suya tu ida,
maldito buitre que picas
la carne que todavía sigue con vida.
Abriendo mis heridas, alma mía
me curo el dolor de tu cobardía,
aún me pesa to' esa celosía.
No puedo más, no puedo más...
Tu rabia y tu tremenda hipocresía
me ahogan mis latidos cada día,
por más que lo evite estoy resentida.
No puedo más, no puedo más
no puedo.