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Clavado en mi culpa, mi vida se deshace,
Las sombras me siguen, me muestran mis males.
El peso del crimen quebró toda mi razón,
Y el miedo me tiembla
dentro del corazón.
Pero a mi lado veo al Santo herido,
El único justo, el Rey prometido.
Acuérdate de mí
Cuando vengas en tu reino,
Hoy te levanto del polvo y del frío,
Ven conmigo, mi hijo perdido.
De cierto te digo que hoy estarás
Conmigo en el paraíso por la eternidad.
Hoy te levanto del polvo y del frío,
Ven conmigo, mi hijo perdido.
De cierto te digo que hoy estarás
Conmigo en el paraíso por la eternidad.
Mis manos vacías no tienen defensa,
Mis obras caídas confiesan mi ofensa.
Mas veo tus ojos, sin odio ni rencor,
Que miran mi ruina y llaman mi interior.
Pero a mi lado veo al Santo herido,
El único justo, el Rey prometido.
Acuérdate de mí
Cuando vengas en tu reino,
Hoy te levanto del polvo y del frío,
Ven conmigo, mi hijo perdido.
De cierto te digo que hoy estarás
Conmigo en el paraíso por la eternidad.
Hoy te levanto del polvo y del frío,
Ven conmigo, mi hijo perdido.
De cierto te digo que hoy estarás
Conmigo en el paraíso por la eternidad.
Ahora lo entiendo… jamás fue mi intento,
Pero en tu herida encuentro mi aliento.
Mi culpa se quiebra, tu gracia me nombra,
Mi alma caída a tu luz se asombra.
Ahora lo entiendo… jamás fue mi intento,
Pero en tu herida encuentro mi aliento.
Mi culpa se quiebra, tu gracia me nombra,
Mi alma caída a tu luz se asombra.
Ahora lo entiendo… jamás fue mi intento,
Pero en tu herida encuentro mi aliento.
Mi culpa se quiebra, tu gracia me nombra,
Mi alma caída a tu luz se asombra.
Hoy te levanto del polvo y del frío,
Ven conmigo, mi hijo perdido.
De cierto te digo que hoy estarás
Conmigo en el paraíso por la eternidad.
Hoy te levanto del polvo y del frío,
Ven conmigo, mi hijo perdido.
De cierto te digo que hoy estarás
Conmigo en el paraíso por la eternidad.