La ciudad tiene labios de muchacha indefensa
Porque nadie le compra un vestido de fiesta
Los sueños se iluminan cuando estamos en ella
Las calles nos descubren un rastro de violencia
Las mesas de billar se rompen cuando llega
El ruido de los sótanos al mar de la cerveza
Todo se presentía en manos del invierno
Todo estaba en los ojos del pistolero muerto
Una pedagogía de hambre en el suburbio
Puede cubrir el tiempo con la rabia del humo
Se trata de vivir en la calle al desnudo
Donde las dan las toman si parece oportuno
Venganzas a escondidas, rencores por consumo
Y las quimeras libres para pensar en uno
Todo se presentía en manos del invierno
Todo estaba en los ojos del pistolero muerto
Todo se presentía en manos del invierno
Todo estaba en los ojos del pistolero muerto