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Hukuchaka, huk
En el siglo XIX un cazador en Cantabria
Por azar una cueva descubrió
Un arqueólogo escuchó aquella noticia y sin calma
Organizó una expedición
Marcelino con su hija se acercó hasta la entrada
Donde había fósiles prehistóricos
Y en el interior una gran galería decorada
Con dibujos de color
Y escribió a la mayor eminencia en ese campo
Para que analizara las pinturas que encontró
La Cueva de Altamira
Probó que el arte rupestre era real
Y el hombre que allí vivía
También era artista y tenía sensibilidad
Cuando el francés Émile vio la cueva tuvo dudas
Pensó en un hombre paleolítico incapaz
Y aunque Marcelino siempre tuvo fe en las pinturas
Émile dictó su falsedad
Años después al sur de Francia encontraron otra cueva
Y el experto se dio cuenta de su error
Publicó un artículo sobre Altamira y su evidencia
Y también pidió perdón
El logro del descubrimiento fue reconocido
Y el troglodita fue el primer ejemplo de pintor
La Cueva de Altamira
Probó que el arte rupestre era real
Y el hombre que allí vivía
También era artista y tenía sensibilidad