Elige una pista para reproducir
El que ha estado en el infierno...
Ya no camina igual.
Ya no se asusta del fuego...
Porque aprendió a dormir entre llamas.
Se mueve distinto...
Tranquilo...
Callado...
Pero por dentro... arde.
Caminé descalzo entre brasas vivas,
Nadie supo el peso que cargaba arriba,
Batallas calladas que nadie miró,
Mientras sonreía... por dentro sangró.
El dolor fue acero templando mi pecho,
El fracaso vino y me dejó deshecho,
Pero entre ruinas me volví a parar,
Porque un hombre caído aprende a volar.
Y ahora camino firme, sin hacer ruido,
Mi mirada fría no busca aplausos,
No necesito que crean en mí,
Yo ya crucé el infierno... y sigo aquí.
El que bajó al infierno
Ya no le teme al fuego,
Trae cicatrices de guerra
Pero el alma sin miedo.
No lo verás rajarse,
Ni verlo renunciar,
Lo verás levantarse
Una y otra vez más.
Guardo silencio, mente enfocada,
Propósito claro, mirada afilada,
No pido permiso, no busco aprobación,
Conozco mi precio, conozco mi misión.
Muchos dudaron cuando me caí,
Pero el suelo fue escuela y me hizo crecer a mí,
De cada derrota saqué dirección,
Hoy vuelo más alto que su opinión.
Las llamas no queman
Al que ya se incendió,
El miedo no frena
Al que todo perdió.
El que estuvo en el infierno
Ya no camina igual,
Se mueve tranquilo...
Pero es letal.
Porque el dolor lo forjó,
El propósito lo guía,
Y el que aprende a levantarse...
No vuelve a caer de rodillas.