Me dijiste que las noches están llenas de problemas
Que no hay paz en los dominios de la luna llena
Dijiste que todo eran sombras que se disipaban
Bajo la luz de la madrugada
Me dijiste que este instante ya no nos pertenece
Que el miedo es una tierra donde la tristeza crece
Que el vacío que no se nombra y nos rozaba
Sólo era la luz de la madrugada
Descubriste los desiertos en el barniz de mi mirada
Como pétalos muertos en la madrugada
Estábamos los dos y el ladrido de algún perro
La nostalgia se adhería como el óxido en el hierro
Me dijiste que los temores no sirven para nada
Se van con el rocío de la madrugada
No hay tiempo que perder para ser felices
Me dijiste con el aire puro de todo lo que dices
Los destellos perturbadores de una corazonada
Se disolvieron en la madrugada
No hay puertas de emergencia
Ni un final en la escapada
Como una sentencia en la madrugada
Me dijiste que a las metas se llega pocas veces
Que a contracorriente sólo nadan los peces
Que tiremos por la borda las viejas coordenadas
En el silencio de la madrugada
Me dijiste que la marcha atrás es para los cobardes
Que no hay escapatoria, es demasiado tarde
Y si el pasado nos estorba con sus veinte toneladas
Lo abandonamos en la madrugada
Y así borramos en el río
Las huellas de nuestras pisadas
Bajo el cielo frío de la madrugada