Elige una pista para reproducir
Me perdono por ser ese bobo
que se siente solo rodeado de gente,
por pensar que estoy roto a mi modo,
y que ni dando todo seré suficiente.
Me perdono por ser una espina,
un enigma, una pieza del puzzle del aire,
que al querer encajar se lastima,
porque sus esquinas no encajan con nadie.
Me perdono por ser tan cobarde
de hablarme a mí mismo con tanta osadía,
por fiarme de quién va a fallarme,
sabiendo que luego vendrá un “lo sabía”.
Me perdono
por tanta energía perdida en poesías
que borré al instante,
por hacer hincapié en tu alegría
y creer que la mía no es tan importante.
Me perdono por callar, en vez de gritar, no puedo,
por decir que era ansiedad cuando en verdad era miedo,
por poner mi peor cara mientras me decían lo siento,
y reírme a carcajadas mientras me rompían por dentro.
Me perdono por rayarme hasta llevarme al desgaste,
por ordenar mi desorden llevándomelo a otra parte,
por estar pisando lunas pensando que todo es cráter,
porque no vuelvo a un lugar, vuelvo al vacío que dejaste.
Me perdono por cambiarme las convicciones de sitio
y mezclarlas con las dudas o con las quejas por vicio,
por llamar a mi memoria el lugar del estropicio
y aferrarme a cada historia por la magia del principio.
Me perdono por quemarme en el infierno de tu falda,
porque no aprendí a quererte sin hacer que el cielo arda,
por observarme al espejo y que me entre dolor de espalda,
porque al mirar mi mirada estoy recorriendo mil yardas.
Me perdono por no darme tiempo,
ni oír mi silencio entre tanto alboroto,
por pensar que mis mejores versos
serían perfectos si fueran de otro…
Me perdono por ser un extraño
o el tonto del año, intentando imposibles,
por quedarme luchando a tu lado sabiendo que el daño
ya era irreversible…
Me perdono por sentirme como una cámara Kodak,
viendo fotos de un pasado distanciado del ahora,
por no cumplir mi objetivo cuando me digo “mejora”,
por hacer planes conmigo y cancelarme a última hora.
Me perdono porque yo nunca tendré fiestas sorpresa
que me canten “cumpleaños” con una tarta en la mesa,
hay personas muy sociables, pero yo no soy de esas…
tengo 4 amigos fiables y uno de ellos ya me pesa.
Me perdono no tenerlo claro…
Dudar no es pensar de más; pensar sin más es lo que aquí es muy raro.
Tengo el puto corazón en paro,
y si me paro en un bar
confundirán mi shot con un disparo.
Me perdono porque soy humano…
Conmimano me solté a mí porque si no se me iba de las manos.
Me volví una app con un troyano,
porque no te aparecí, pero siempre estuve ahí en segundo plano.
Me perdono por arrepentirme
de querer abrirme y tener que callarme,
porque duele tener que asumir
que nunca supe irme, ni supe quedarme…
Me perdono
por tocarme al timbre y salir a decirme “aquí no vive nadie”.
Me perdono por querer rendirme…
Me perdono por no perdonarme…