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Y te cuentan como él se transformó
En árbol porque así lo deseó
Y se quedó plantado allí mirando
La tierra en que nacían flores nuevas
Fue refugio de conejo y colibrí
Y el viento le enseñó a que saboree
La miel y la resina silvestre
Y la lluvia lo bañó
Y mi felicidad decía para sus adentros
Eso, eso, sé que ahora la encontré
Eso, porque tengo todo el tiempo ya para mí
Ya no necesito más de nadie
Toda la belleza de la vida es para mí
Y un día pasaron por allí los ojos de una niña
Que le habían robado al cielo el brillo de dos estrellas
Y se estremecieron sus raíces
Cuánto desconcierto e improviso dentro de él
Eso solamente siente el hombre sin la mujer
Y alargó sus ramas hacia ellas
Sintió que la felicidad no es nunca la mitad
Del infinito
Luego era el tiempo sol y luna, luna y música
Era tiempo de ese llanto y entre tanto
Era un hombre que a la vida despertó
Era como el tiempo que llenaba
Sus desnudos soledades
Esa parte verdadera
Que una fábula encantada
Esconde en sí para ser auténtica