En este frío azul y el silencio blanco
De mares de niebla y horizontes empañados
Nada me gustaría tanto
Que ver solo la vida de este lado
Desde las cimas escarpadas que hemos acariciado
Puede que rompamos la red de la caída
Que liberemos los significados
Que retrasemos las agujas todavía
Enséñame a esquivar lo peor
A sembrar la tierra alrededor
Eres el reverso de los días malos
El lazo en los regalos
Desde las distancias mudas que nos rodean
Desde el comienzo de todo lo que ha sido
Quítame esta venda para que al fin vea
Lo que sin saberlo he querido
Nada de miedos ni retrocesos ni renuncias
Nada de huidas ni de arrepentimientos
Nada de nuevo ni heridas profundas
Ni el sordo consuelo de los lamentos
Guíame y dame luz
Las alturas están lejos y yo arrastro mi cruz
Calma las aguas, corrige el error
Hazme mejor
El espejo deja signos con un brillo descarnado
De desdichas pasadas y una alegría nueva
Transparente como las cumbres que he cruzado
Frágil como la llama en la cueva
Tira esmeradas de acontecimientos
Y el paso furtivo de todo lo vivido
La cadencia olvidada de momentos
El asombro de lo desconocido
Todo queda, nada falta
Como un cielo de nubes altas
Dame aliento, desata los nudos
De un laberinto mudo
Me conformaba con la cola de las estrellas
Desde ahora solo pediré la luna
La respiración breve de las cosas bellas
La soledad amortiguada por la bruma
Junto a este reloj parado estará mi casa
He desoído las voces, los consejos que me han dado
Ya no busco (los días desnudos pasan)
Sino ver solo la vida de este lado