Hay en Viena bonitas mujeres
Sin un hombro donde sollozar
Hay palomas que anidan y mueren
Sin saber que allá lejos hay mar
Hay escarcha anclada en los muros
Amanece la cueva, entra el sol
Ay, ay ay ay
Este vals, este vals
Este vals ha empezado a sonar
El vals, el vals, el vals, el vals
Con aliento de sal, de muerte y coñac
No dejaré de bailar
Hay conciertos en calles de Viena
Que se dan sin piano y violín
Pentagrama de piedra sin huellas
Donde escribe la muerte el fusil
La guirnalda de lágrimas frescas
Han colgado en el alba fatal
Ay, ay ay ay
Este vals, este vals
Este vals ha empezado a sonar
El vals, el vals, el vals, el vals
Con aliento de sal, de muerte y coñac
No dejaré de bailar
Enterré mi pasado en tu boca
Y bebí de la fuente del pan
Y los lirios, jacintos y rosas
En asfalto ahogaron su pan
Dibujé un camino en tu vientre
Lo andaré, llegaré hasta el final
Ay, ay ay ay
Este vals, este vals
Este vals ha empezado a sonar
El vals, el vals, el vals, el vals
Con aliento de sal, de muerte y coñac
No dejaré de bailar
Llevaré una flor en el pelo
Y de sombra y de río el disfraz
Un retrato en color de tu alma
Y tu nombre escrito en el vals
Y los charcos de lluvia en la noche
Son espejos que reflejarán
Vagabundos soñando en los porches
De palacios de luz y cristal
Bailaré abrazado a tu ausencia
Cogeré entre mis manos el mar
Oh, mi amor, oh, mi amor
Este vals, este vals
Óyelo, pues ya no hay nada más