En el sótano del circo
Bajo tierra mojada
Donde el eco es más fuerte que el alma humana
Ahí habito…
Entre vértebras y plegarias
Escuchando
Lo que los muertos callan
Entre grietas respiro secretos antiguos
Los huesos me hablan, y yo los bendigo
Dicen nombres que el circo ha olvidado
Cada fractura revela un pecado
Recojo murmullos, los mezclo en mis manos
Voces de clavos, de máscaras, de hermanos
Su risa hueca perfora mi calma
Cuando el silencio me besa el alma
Escúchanos, profeta del polvo
La muerte aún canta en el foso
Guía nuestras almas al rito
Déjanos danzar en el mito
Que hablen los huesos
Que ruja el abismo
Que tiemble la carpa
Ante su bautismo
Las vértebras lloran, las costillas se mueven
Cada crujido revela quién deben
Fui su guardián, su eco, su ruina
Soy la voz que al muerto ilumina
Háblanos, amo de los restos
Llama al circo, despierta el gesto
Cuéntales quiénes fuimos, qué prometimos
Antes de ser polvo, antes del abismo
El circo respira con almas ajenas
Cada aplauso oculta sus penas
Escúchanos, profeta del polvo
La muerte aún canta en el foso
Somos los rostros que ya no recuerdas
El eco que vive bajo tus cuerdas
Que hablen los huesos
Que ruja el abismo
Que tiemble la carpa
Ante su bautismo
Caen las luces, la tierra respira
El aire se corta, la voz delira
Mi canto no salva, mi fe no existe
Solo soy un puente que nadie insiste
Los huesos reposan, me piden calma
Vuelven al polvo, vuelven al alma
Cuando su eco se apaga en la arena
El circo sonríe… y suena la pena
El silencio habla
Los huesos duermen
Pero yo…
Sigo escuchando