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Atardece, suena una sirena,
Cae la noche y una pena me condena,
En el palacio, sentada está su alteza,
Y por la calle, mi alegría y mi tristeza.
Mis amigos, luces en el cielo,
Mis enemigos, polvo en el infierno,
Tras el asfalto, nace una semilla,
Flores de loto y tallos de esperanza.
Manos negras, a cara descubierta voy, ohhh
Pies descalzos, pies pisando barro van
Amanece, se oyen gritos se oyen voces,
En una acera, alguien me despierta a golpes,
En mi cabeza, una patada me revela,
El cielo se abre y las estrellas se envenenan.
Esta es mi guerra, yo vengo de la selva,
Saco un machete, abriendo paso en la maleza,
Busca y captura, buscas a un culpable,
Mira a un espejo, verás tu cara como arde,
Manos negras, a cara descubierta voy, ohhh
Pies descalzos, pies pisando barro van
En el campo se desata una batalla,
se abre fuego con pistola y con navaja, todos corren
al compás de la locura, cada instante tengo que alejarme
de perros rabiosos, que manchan de sangre mis ropas,
mis sueños, veo como mi cabeza se convierte
en calavera, tras el fuego de una hoguera, que me abrasa
y que me quema, mis heridas son de cera, mis puños
son de madera y mi corazón la vela, que me alumbra,
me consuela y me libera.
Y cuando creí que estaba solo,
aparecieron guerreros hasta de debajo de las piedras,
diciendo: ¡¡Venga!!