No quiero que me digas que te has enamorado
De mí, que soy un hombre que te doblo en edad
Yo sé que simplemente es locura veinteañera
Te haría mucho daño quererme de verdad
Si tengo para darte un puñado de ausencias
Y un corazón cansino que se niega a querer
Quizás que tenga miedo de otro nuevo fracaso
Son ondas las heridas que deja una mujer
Vení, dame un abrazo y apretame bien fuerte
Y no estés asustada por esto que sentís
Que yo que llevo dado más golpes en la vida
También tiemblo por dentro con lo que me decís
Mirá alrededor tuyo, que montón de muchachos
Que le brillan los ojos cuando te ven pasar
Quizás alguno de ellos te haga mujer un día
Y ese mismo muchacho te lleve hasta el altar
Cuando pase la vida, la carrera
Y te carguen los años su mochila
Con el alma tranquila verás de que este loco tenía su razón
Con el alma tranquila verás de que este loco tenía su razón
Porque el amor es algo que no se da a menudo
Guardátelo en el pecho que te será mejor
No gastes esa joya que te ha dado la vida
En este caminante con sueños de cantor
Por favor, no me insistas que me quede a tu lado
Con esa inagotable ternura de mujer
Que yo que tengo tantas ausencias del camino
Con tu primer sonrisa me puedo convencer
Preferible es que sufras tu dolor pasajero
No sabés cuánta falta que te hace ese dolor
Para que el alma toda se te cubra de callos
Y alguna vez te eviten una pena mayor
Mirá alrededor tuyo, que montón de muchachos
Que le brillan los ojos cuando te ven pasar
Quizás alguno de ellos te haga mujer un día
Y ese mismo muchacho te lleve hasta el altar
Cuando pase la vida, la carrera
Y te carguen los años su mochila
Con el alma tranquila verás de que este loco tenía su razón
Con el alma tranquila verás de que este loco tenía su razón