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Yo también tuve un buen día, diecinueve primaveras
Negrita mi cabellera y un cuerpo de figurín
La carne firme, una vista veinte veinte
Y ante lo adverso un corazón de arlequín
Yo derroché mocedad y exuberancia
Con la prestancia de un comodín
Yo también de jovencito fui travieso y andarín
Serenatero incansable, dominante de un jardín
Donde las flores más tiernas me hicieron de trampolín
Cuando se tienen dieciocho se disfrutan sin trajín
El tiempo pasa despacio, todos se dan su postín
Y uno queriendo apurarse a ver el fin del mundo
En ochenta días en alas de un volantín
En el juego de la vida unos ganan, otros pierden
Se sufre pero se aprende que lo importante es jugar
Hay quienes todo lo arriesgan por casi nada
Y los que huyen por el temor de arriesgar
Yo que al amor aposté cuanto tenía
Y todavía suelo apostar
En el juego de la vida unos ganan, otros pierden
Se sufre pero se aprende que lo importante es jugar
Hay quienes todo lo arriesgan por casi nada
Y los que huyen por el temor de arriesgar
Yo que al amor aposté cuanto tenía
Y todavía suelo apostar
Mientras mi corazoncito no deje de palpitar
No dejaré de animarme al mirar un ejemplar
De esos que cuando se mueven nos ponen a suspirar
Por mi santa madrecita no me mirarán llorar
La vida es una solita y la pienso disfrutar
Sin violencia, sin excesos, sin abusar
Es la chispa divina del alma y la tengo que respetar
Cuando tenemos dieciocho queremos acelerar
Pero el tiempo es un verdugo que navega sin parar
Pronto vendrán los cuarenta sin pestañear
Y sentimos un peso inclemente obligándonos a despertar