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Ella era una mujer como ninguna
Un encanto, la belleza, la ternura
Él era un hombre encantador
A todos parecía un gran señor
La conoció un lindo día de sol
A la sombra de una acacia en flor
Se la llevó en su nave por el cielo
A donde sólo el cóndor alza el vuelo
Una a una fue encendiendo las estrellas
De todas ella era la más bella
Le mostró en su bola de cristal
Un futuro de felicidad
Se la llevó muy lejos del lugar
A donde nadie la pudiera hallar
Y lloró, lloró, lloró, lloró y lloró
Desde aquel día no paró
Y lloró, lloró, lloró, lloró y lloró
Tanto que lloró, un río ahí nació
Y más de uno en él se ahogó
Pero él no era un hombre muy sincero
Hacía cualquier cosa por dinero
Se le entregó una dama entre comillas
De esas que se dicen maravillas
Le dibujó en el rostro una sonrisa
Tan fría y tan intensa que a todos
Embrujaba, quemaba, fingiendo que gozaba
Entre sábanas gastadas
Me contó con su aliento de alcohol
Su chatarra de amor
Cuando quiso besarme en la boca
No pude aguantar, lo pagué y me fui
Y lloró, lloró, lloró, lloró y lloró
Desde aquel día no paró
Y lloró, lloró, lloró, lloró y lloró
Tanto que lloró, un río ahí nació
Y yo también en él me ahogué
Y lloró, lloró, lloró, lloró y lloró
Desde aquel día no paró
Y lloró, lloró, lloró, lloró y lloró
Tanto que lloró, un río ahí nació
Y más de uno en él se ahogó
Y lloró, lloró, lloró, lloró y lloró
Desde aquel día no paró
Y lloró, lloró, lloró, lloró y lloró
Tanto que lloró, un río ahí nació
Y más de uno en él se ahogó