Ir de nuevo al jardín cerrado
Que tras los arcos de la tapia
Entre magnolias, limoneros
Guarda el encanto de las aguas
Oír de nuevo en el silencio
Vivo de trinos y de hojas
El susurro tibio del aire
Donde las almas viejas flotan
Ver otra vez el cielo hondo
A lo lejos la torre espelta
Al flor de luz sobre las palmas
Las cosas todas siempre bellas
Sentir otra vez como entonces
La espina aguda del deseo
Mientras la juventud pasada
Vuelve, sueño de un dios sin tiempo