¡Ay!
Cuando estoy pensando en ti, se despide la alegría
Se aproxima la tristeza, penas y melancolías
El corazón se dilata, me dice que es culpa mía
Que todo lo que ha pasado, fue una mala travesía
Que mi barca naufragó en el mar de tus mentiras
Que debo nadar muy fuerte, si quiero alcanzar la orilla
Que si entré en tu laberinto, fue la entrada en la salida
Todo tiene su principio, pero yo no lo sabía
Si los luceros brillaban y las rosas florecían
Si la luna te guardaba traiciones que tú me hacías
El viento corrió en mi contra, las piedras se interponían
Y hasta el mismo ruiseñor, un día cantó y adornó mi fantasía
Con tus labios me besó, me llenó de hechicería
Es tan difícil quitarte del pensamiento, qué mala suerte la mía
Te quieren tanto mis ojos que hasta en las sombras te miran
Y es por eso que no niego que te quiero todavía
¡Ay!
Cuando estoy pensando en ti, todo en la vida se acaba
Le pregunto a los luceros y en vez de ellos me contesta la nostalgia
Que por qué motivos lloro, que si olvido, hay que olvidarla
Que la predestinación es la ilusión que se alcanza o no se alcanza
Que en la vida no hay destino, que uno mismo es quien lo labra
Se presentan mil caminos y hay que saber cuál es el que uno se traza
Tú escogiste el del vino, yo escogí el de la esperanza
Y el que quiere ser mejor, hasta derriba montañas
Yo que pinté tu hermosura sobre la nube más alta
Y te bajé las estrellas que iluminaran tu cara
Despejé los nubarrones de la lluvia cuando pasa
Para que el sol mañanero alumbrara en tu ventana
Cuando verás que el amor, siempre fui
Yo quien te amó, te amará y te ama
Que mi cariño es el mismo, y aunque te encuentres casada
Mis brazos están abiertos, esperando tu llegada
¿No ves que mi corazón solitario no se amaña?
Si mis pies están cansados, ¿por qué
No ayudas a acortarme la distancia?
Lo que te quiero decir es que regreses mañana
Porque si tú no regresas, mi pobre vida se acaba