Hoy que lejos, mujer, de ti me encuentro
La cruel nostalgia me destroza el alma
Y cuando pienso que nunca es mi regreso
Por las mejillas me ruedan cuatro lágrimas
Y cuando pienso que nunca es mi regreso
Por las mejillas me ruedan cuatro lágrimas
Solo, como nunca, seguiré vagabundo
Por la senda de mi vida murmurando
Para saber lo ingrato que es el mundo
Hay que vivir en él, pero llorando
Si acaso vuelvo a la tierra de mi encanto
Es cuando Dios permita mi regreso
Que ha de ser, quizás, cuando el deceso
El fúnebre cortejo me lleve al campo santo
El fúnebre cortejo me lleve al campo santo
Que ha de ser, quizás, cuando el deceso
El fúnebre cortejo me lleve al campo santo
El fúnebre cortejo me lleve al campo santo