Y no te culpo porque sé que no me ves
Y no te culpo porque sé que no me ves
Y no te culpo porque sé que no me ves
Mi hermano es insensible, yo invisible
Mientras estás calentito quejándote de tus planes
A tu lado, pasando frío y con soledad en las calles
Ponte la mano en el pecho, palpa de qué estás hecho
Humano insatisfecho, tu corazón se estrechó
Hermanos sin techo... siento la aguja en mis entrañas
Tanta indiferencia daña, se ensaña la guadaña
Están tirados ¿y no te extraña?
Desesperados en esta España, tu conciencia se engaña
Unos muriendo en vida, otros quieren tener razón
Ni economía, ni política, ha de cambiar el corazón
Aunque no os ven, sois muy amados
Esta canción para los abandonados, seréis consolados
Bienaventurados, marginados y perseguidos
Porque de ellos es el Reino, vosotros los escogidos
Ángel, Darío, Antonio... supervivientes de Gran Vía
Aguantad, seréis saciados; cerca está vuestro gran Día
La Luz vino al mundo, fue rechazada, ignorada
Nuestras manos manchadas por afrentas perpetradas
Mirar y no hacer nada, sofocar sus bocanadas
Abandonaos como si nada... ¡tuertos no dicen nada!
La muerte es óntica, amor es el antídoto
Faltos de óptica en este circo cínico
Cantos de paz oníricos, apósitos inválidos
¡Perdónanos por los propósitos escuálidos!
Desgraciadamente, hedonismo es la corriente
Hambruna permanente, tanta gente inocente
Hambre de pan, hambre de amor, más soledad alrededor
Falta de paz, paz interior, más orfidal para el dolor
La avaricia nos enferma
Sin perdón en la familia, cómplices de esta guerra interna
¡Retornad, raza humana, despertad!
Padre, perdónanos, por abusar de tu bondad
¡No, eso no está bien!
Si hace daño a quién es como tú
¡No, eso no está bien!
Si hace daño a quién siente como tú
Y no te culpo porque sé que no me ves
Y no te culpo porque sé que no me ves