Hay muchos cerebros quemados
por querer descifrar cómo lo hago.
La rutina de sentirse atado
es más cruel que un calvario despiadado.
No hay que dejar que crezca maleza,
la sociedad no cumple promesas
a quienes luchan de verdad.
Yo no tengo miedo,
yo no tengo miedo más,
ya no tengo miedo,
no te tengo miedo.
La vida te enseña que el pasado
es un instrumento poco usado;
pues, en él se guarda con recelo
el pensar malintencionado.
Fuerte hay que ser ante lo adverso
y al que te envidia mantenlo lejos.
¡Primero piensa en ti!
Yo no tengo miedo,
yo no tengo miedo más,
ya no tengo miedo.
¡No te tengo miedo a ti!